CONSEJOS PARA LA FERTILIZACIÓN DEL MAÍZ FORRAJERO
Artículo de investigadores del CIAM con recomendaciones para el abonado del maíz forrajero en las explotaciones
Campogalego
Para hacer una correcta fertilización del maíz forrajero en las explotaciones ganaderas lecheras, tenemos que conocer:
Las necesidades de nutrientes del maíz forrajero.
La riqueza en nutrientes del suelo.
El valor fertilizante del purín.
Las técnicas, momentos y condiciones de aplicación del purín para la mejora de la eficiencia en la utilización del nitrógeno.
Necesidades de nutrientes del maíz forrajero Para una producción estimada de 15 t/ha de materia seca de maíz, deben aplicarse sobre 180 kg/ha de N, 75 kg/ha de P2O5 y 200 kg/ha de K2O. El nitrógeno en el maíz conviene distribuirlo en dos mitades, una en fondo y otra en cobertera, para adaptarse a los requerimientos del cultivo a lo largo de su desarrollo, aunque con el purín puede aplicarse todo en fondo, pues es un abono orgánico con una liberación progresiva del nitrógeno a lo largo del tiempo.

También el uso de fertilizantes con inhibidores de la nitrificación como el DMPP o fertilizantes de liberación lenta permite obtener producciones semejantes en una sola aplicación.
La riqueza en nutrientes del suelo Análisis de tierras:
Se hará siempre antes de abonar y se tomarán dos muestras de unos 500 g de cada parcela homogénea, que serán mezclas de volúmenes de tierra pequeñas, una en los primeros 20 cm en quince o veinticinco lugares diferentes uniformemente repartidos (en zig-zag) y otra en una profundidad de 20 a 40 cm que debe ser una mezcla de un mínimo de cinco sitios diferentes uniformemente repartidos.
Los análisis de tierra conviene hacerlas cada cuatro-cinco años, para conocer tanto las necesidades de encalado como el contenido y evolución de los nutrientes del suelo.
Encalado: El encalado debería ser una práctica habitual en la mayor parte de los suelos de Galicia, pues análisis de tierras de explotaciones de vacuno de leche hechas en el CIAM muestran aún una elevada acidez en muchas parcelas. Beneficios agronómicos del encalado: Corrige la acidez del suelo mejorando la disponibilidad de los nutrientes y neutralizando la toxicidad del aluminio que tiene un efecto negativo sobre el desarrollo de las raíces. Mejora la estructura del suelo, permitiendo una mejor aireación e infiltración del agua.
Mejora la actividad microbiológica que es la que descompone la materia orgánica aportada con el purín o con el estiércol, liberando lentamente los nutrientes. El porcentaje de alumino presente en el complejo de cambio es un buen indicador de la acidez y para obtener una buena producción el porcentaje de aluminio debe situarse por debajo del 10%.
Las dosis de encalante (en forma de caliza o óxido de calcio con un 100% de riqueza) recomendadas para corregir la acidez del suelo para los cultivos forrajeros en Galicia se muestran en la siguiente tabla. Para conocer las dosis para otros materiales encalantes y/o porcentajes de riqueza puede emplearse la aplicación de Recomendación de Encalado (Aplicación REN) de la página web de el CIAM (www.ciam.es). Si en las camas del ganado tenemos carbonato cálcico, el purín será mas rico en calcio y tendrá poder encalante.
Fósforo y potasio
Para hacer un correcto abonado debemos considerar la riqueza del suelo. El nivel del suelo en fósforo y potasio determinará si debemos aplicar lo que se denomina abonado de corrección, además del abonado de mantenimiento que aporta las extracciones que realiza la cosecha anualmente o si no es necesario abonar: -En suelos pobres, con niveles por debajo de 16 ppm de fósforo y 121 de potasio, además del abonado de mantenimiento es necesario hacer abonado de corrección para ir incrementando los niveles hasta los de un suelo medio. -En suelos de riqueza media con valores de entre 16 y 25 ppm de P y entre 121 y 240 ppm de K solo será necesario un abonado de mantenimiento.
En suelos con contenidos en fósforo superiores a 26 ppm de P y 241 ppm de K podríammos reducir los fertilizantes, y cuando los contenidos en fósforo son superiores a las 45 ppm y los contenidos en potasio a las 400 ppm no necesitaríamos aplicar ni fertilizantes fosfóricos ni potásicos, ya que habrá reservas en el suelo suficientes que podrá asimilar el maíz.
Muchas parcelas de las explotaciones gallegas tienen niveles altos o muy altos de fósforo y altos de potasio, lo que permite reducir las aplicaciones de los fertilizantes fosfóricos y potásicos y ahorrar en costes de abonado.
ARTICULO COMPLETO…..CONSEJOS PARA LA FERTILIZACION DEL MAIZ FORRAJERO


Deja un comentario