PERIODO SECO Y PERIPARTO COMO VENTANA CRÍTICA: ESTRÉS TÉRMICO, INFLAMACIÓN E INMUNOCOMPETENCIA EN VACAS LECHERAS. INTEGRACIÓN FISIOLÓGICA Y EVIDENCIA EXPERIMENTAL

A continuación, analizo cómo el estrés térmico y la inflamación convergen como factores críticos que comprometen la salud y la rentabilidad en las granjas lecheras, con especial énfasis en el desafío que supone el periodo de transición.

Yaiza de la Fuente Responsable del negocio de rumiantes Phibro Animal Health en España y Portugal

1. INTRODUCCIÓN

Contexto productivo

La eficiencia de los sistemas lecheros depende de la capacidad del animal para mantener la homeostasis fisiológica en escenarios de elevada demanda energética. La producción de leche implica una intensa partición de nutrientes y, por ello, pequeñas alteraciones en el consumo de materia seca o en la eficiencia metabólica pueden amplificarse en pérdidas significativas de rendimiento.

Este desequilibrio es especialmente relevante en el periodo posparto temprano, cuando el rápido incremento de la producción láctea no puede ser compensado de forma inmediata por la ingesta, dando lugar a un balance energético negativo caracterizado por una elevada movilización de reservas corporales. Este estado metabólico se asocia no solo con trastornos energéticos, sino también con una alteración de la respuesta inmunitaria, debido a cambios hormonales y al aumento de metabolitos derivados de la lipólisis, que comprometen la funcionalidad de células clave del sistema inmune innato.

Además, la producción se desarrolla bajo condiciones ambientales cambiantes (temperatura, humedad, ventilación…) y bajo estresores de manejo (densidad de animales, cambios de lote, rutinas de alimentación y ordeño), que incrementan las demandas fisiológicas y pueden profundizar el desequilibrio energético y la carga inflamatoria.

Este conjunto de factores crea un contexto en el que la resiliencia fisiológica y la competencia inmunitaria resultan determinantes para sostener la productividad, favorecer una correcta adaptación al posparto y reducir la incidencia de enfermedades metabólicas e infecciosas, especialmente durante el periodo de transición.

Relevancia del estrés térmico y la inflamación El estrés térmico es un estresor ambiental prioritario por su capacidad de desencadenar respuestas de termorregulación que comprometen el consumo de materia seca y el rendimiento. La reducción voluntaria de la ingesta, junto con el incremento de los requerimientos de mantenimiento asociados a la disipación de calor, favorece la aparición o intensificación del balance energético negativo, especialmente en el periodo del periparto.

Este estado limita la disponibilidad de energía para funciones productivas y de mantenimiento, y obliga a una mayor movilización de reservas corporales, con implicaciones metabólicas e inmunitarias relevantes. De forma paralela, la inflamación es un mecanismo esencial de defensa y de adaptación fisiológica (por ejemplo, en el parto), pero, si se prolonga, genera un coste metabólico importante debido a la desviación de energía y sustratos hacia la respuesta inmune.

“LA CONVERGENCIA DE ESTRÉS TÉRMICO, B A L A N C E E N E R G É T I C O N E G AT I V O , CAMBIOS ENDOCRINOS DEL PERIPARTO Y EXPOSICIÓN A PATÓGENOS EXPLICA POR QUÉ EL PERIODO SECO Y LA TRANSICIÓN CONCENTRAN GRAN PARTE DEL RIESGO SANITARIO Y DE LA VARIABILIDAD PRODUCTIVA EN VACAS LECHERAS”

La convergencia de estrés térmico, balance energético negativo, cambios endocrinos del periparto y exposición a patógenos explica por qué el periodo seco y la transición concentran gran parte del riesgo sanitario y de la variabilidad productiva en vacas lecheras.

2. SISTEMA INMUNITARIO DE LOS RUMIANTES

El sistema inmunitario bovino integra inmunidad innata y adaptativa. La inmunidad innata incluye barreras físicas (piel y epitelios), químicas (pH gástrico) y celulares (leucocitos), y proporciona una respuesta inmediata que ‘gana tiempo’ hasta que se desarrolle la respuesta adaptativa específica. Los neutrófilos son los glóbulos blancos (leucocitos) más abundantes en la sangre y la primera línea de defensa celular del sistema inmunitario innato: reconocen patrones moleculares asociados a patógenos mediante receptores y activan mecanismos de eliminación como fagocitosis, degranulación, producción de especies reactivas de oxígeno (ROS) y formación de trampas extracelulares (NET).

ARTICULO COMPLETO…..PERIODO SECO Y PERIPARTO COMO VENTANA CRITICA ESTRES TERMICO

 

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